Este puente de semana santa, tuve el privilegio de descansar y desconectar en la Sierra de Lozoya, y digo privilegio porque nos hemos olvidado de que no hace mucho, nuestras madres no sabían cual era el significado de semejante palabra. Para la gran mayoría de estas martavillosas mujeres sus vidas consistían en trabajar muy duro dentro y en algunos casos también fuera, de casa , sin comodidades desde el amanecer, hasta bién entrada la madrugada, criar a sus hijos prácticamente solas y por supuesto después de un día agotador, debían estar listas para satisfacer a sus maridos, eso si venían de buen humor, porque sino...mejor ni mencionar. Y todo ello porque el futuro de una mujer consistía en casarse, reproducirse y morir, como si se tratara de una planta, de una flor que ve pasar los dias como si nada, mientras poco a poco se va marchitando para llegada cierta edad, envegecida, mire hacia atrás y pueda decir orgullosa, mi marido no fué muy malo conmigo, no he pasado necesidades, mis hijos están criados y están bién situados, creo que he sido buena esposa, y buena madre. Sé por mi madre que después sintió un gran vacío y se pregutó, ¿ que fué de aquella muchacha, que fué de sus sueños, de las cosa que le gustaba hacer, de los sentimientos, de esos grandes amores que leía en las novelas, en definitiva, que fué de la mujer?
Me indigna escuchar a mi alrededor miles de quejas; que si están cansadas, que si están hartas de los niños, que si se aburren, que si tuvieran dinero lo que harían, que si los extranjeros nos roban el trabajo, así ven pasar los dias, los años y cuando se quieran dar cuenta habrán envegecido, mirarán hacia atrás y se darán cuenta de la vida tan desaprovechada, de las oportunidades que tuvieron de disfrutar de esos pequeños momentos en que tu hijo te saca una sonrisa, de que en algún momento te olvidastes de compartir con tu pareja, del poco tiempo que dedicastes a proponerte a hacer cambios, de ser positiva y sobre todo de ser una privilegiada por poder elejir lo que quieres ser o no ser.
Me encanta sentarme en la hamaca, relajada, respirando aire puro, con la sensación de estar en una nube, ver como disfrutan mis hijos de la naturaleza con sus amigos, a mi pareja cuidando de las plantas, le gusta, es algo que ha descubierto hace poco y siempre acabo con la mirada perdida en el Valle de Lozoya, a pesar de que lo veo desde hace años me sigue impresionando como el primer dia, y es ahí donde siempre me viene a la cabeza todas esas preguntas, ¿ soy feliz, hago lo que me gusta, me siento satisfecha conmigo misma, he llegado donde quería, soy lo que quiero ser?
Sólo puedo decir, que no sé si he sido y soy una buena madre, pero he disfrutado y disfruto de cada instante con mis hijos, si he sido y soy una buena pareja, pero lo he amado y lo amo con todo mi ser, que intento compensar mis defectos con solidaridad y dedicación y por encima de todo soy aquella muchacha con sueños, ambiciones, con proyectos e ilusiones. Estoy viva por dentro y por fuera, ahí queda eso.
Una caminata de mil kilómetros, empieza con un paso.
Cosmética viva 100% Ecológica, Orgánica (Vegetal), Terapéutica, respetuosa con la piel y el medio ambiente.
jueves, 28 de abril de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
COSMÉTICA 100% NATURAL
La mayoria de las personas no somos conscientes de que por el echo de lavarte con un gel, cepillarte los dientes con pasta dentrífica, echarte una hidratante o un perfume, estás corriendo seriamente riesgos de tener enfermedades como: jaquecas o migrañas, tumores, cáncer, alzehimer, etc.Lo peor de todo no es que tu corras esos riesgos, lo peor es que haces que lo pasen tus hijos.
Vivimos en una sociedad de consumo, y nos dá igual que és, de dónde viene o de que está echo, consumimos sin más, sin necesitarlo y sin saber si es bueno o no para nuestra salud.
Llevo años estudiando las enfermedades que nos causa la petroquímica a través de la cosmética, alimentación, detergentes, productos de limpieza, etc., y nos han echo creer que todas las enfermedades de piel son o por alguna alergia, o hereditarias. En realidad nuestra piel nos pone sobre aviso de todas las agresiones tanto externas, como internas de productos químicos.Nos engañan porque hay muchos intereses económicos, hablamos de industrias muy poderosas ( Monsanto y Norvatis), la primera es la petroquímica más importante, y la segunda es la farmacéutica más importante, ambas van de la mano, la una provoca enfermedades y la otra supuestamente las cura, aunque en realidad lo que hacen es alargar la enfermedad, para que salga más rentable.
Cada vez que vayamos de compras, deberíamos pararnos unos minutos y hacernos tres preguntas muy sencillas pero necesarias:
¿ Lo necesito?, hemos echo del lujo una necesidad.
¿ Que es el producto?, cuando tienes conocimiento de las cosas, sabes si son buenas o no, para nuestra salud y el medio ambiente.
Y por último, ¿ de dónde viene?, nos tiene que importar más que no se talen tantos árboles, que el echo de cambiar de mueble porque estamos cansados de ver el mismo, si los trabajadores tienen sus derechos o trabajan en condiciones de exclavos, etc.
Hay un dicho que me gusta y es: " Eres lo que haces y no lo que dices ser."
ACTÚA YA.
Vivimos en una sociedad de consumo, y nos dá igual que és, de dónde viene o de que está echo, consumimos sin más, sin necesitarlo y sin saber si es bueno o no para nuestra salud.
Llevo años estudiando las enfermedades que nos causa la petroquímica a través de la cosmética, alimentación, detergentes, productos de limpieza, etc., y nos han echo creer que todas las enfermedades de piel son o por alguna alergia, o hereditarias. En realidad nuestra piel nos pone sobre aviso de todas las agresiones tanto externas, como internas de productos químicos.Nos engañan porque hay muchos intereses económicos, hablamos de industrias muy poderosas ( Monsanto y Norvatis), la primera es la petroquímica más importante, y la segunda es la farmacéutica más importante, ambas van de la mano, la una provoca enfermedades y la otra supuestamente las cura, aunque en realidad lo que hacen es alargar la enfermedad, para que salga más rentable.
Cada vez que vayamos de compras, deberíamos pararnos unos minutos y hacernos tres preguntas muy sencillas pero necesarias:
¿ Lo necesito?, hemos echo del lujo una necesidad.
¿ Que es el producto?, cuando tienes conocimiento de las cosas, sabes si son buenas o no, para nuestra salud y el medio ambiente.
Y por último, ¿ de dónde viene?, nos tiene que importar más que no se talen tantos árboles, que el echo de cambiar de mueble porque estamos cansados de ver el mismo, si los trabajadores tienen sus derechos o trabajan en condiciones de exclavos, etc.
Hay un dicho que me gusta y es: " Eres lo que haces y no lo que dices ser."
ACTÚA YA.
lunes, 28 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
